LA EDAD DE FILADELFIA
Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí; he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.
Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.
He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo.
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:7-13).
FILADELFIA La ciudad de Filadelfia estaba situada en la provincia de Lydia, a unos 97 kilómetros al
sudeste de Sardis. Era la segunda ciudad en cuanto a tamaño y fue edificada sobre varios montes en una región que tenía gran fama por su excelente vino. Sus monedas llevaban la figura de Baco y también la de una Bacante (sacerdotisa de Baco). Entre los habitantes habían judíos, Cristianos que originalmente era judíos, y también algunos convertidos del paganismo. Aunque la ciudad sufrió frecuentes terremotos, sin embargo, tuvo la más larga duración de todas las siete ciudades de la Revelación; aun hoy día existe bajo el nombre turco de Alasehir (Ciudad de Dios).
La acuñación de monedas, sugiere que la deidad de la ciudad era Baco; este es el mismo Ninus, o Nimrod, el "ser lamentado", aunque la mayoría de nosotros lo asociamos con los términos de orgía y embriaguez.
Cuán maravillosa iluminación nos muestra esto. Aquí está una moneda con la imagen de un dios por un lado y la de una sacerdotisa o profetisa por el otro. Ahora, tire aquella moneda al aire. ¿Importa de qué manera cae al suelo? No señor, es la misma moneda. Esa es la religión de Roma, de Jesús y María.
Pero no estamos pensando solamente en Roma como la gran ramera. Desde luego que no; porque ella, por sus fornicaciones, ha llegado a ser madre y sus hijas ahora son monedas de la misma acuñación. Por un lado de la moneda ellos han producido una adoración a Jesús, y por el otro tienen a su sacerdotisa o profetisa, la cual escribe sus credos, dogmas y principios y los vende al mundo como salvación, insistiendo que solamente ella tiene la luz verdadera.
Cuán significativo es que esta edad esté caracterizada por una moneda, porque la madre y todas las hijas están comprando su pasaje al Cielo. Para ellos el precio que se paga es el dinero en vez de la sangre. El poder que los hace prosperar es el dinero y no el Espíritu, porque Mammón, 197 el dios de este mundo les ha cegado los ojos y sus obras de muerte vendrán muy pronto a su fin, porque esta es la edad en que el Espíritu dice "He aquí, yo vengo en breve." Amén, sea así. ¡Ven pronto, Señor Jesús! LA EDAD La edad de la iglesia de Filadelfia fue desde el año 1750 hasta aproximadamente el año 1906 D.C. y debido a que Filadelfia quiere decir "amor de los hermanos," esta edad ha sido llamada la Edad del Amor Fraternal.
EL MENSAJERO El mensajero de esta edad fue, sin duda alguna, Juan Wesley, quien nació en la ciudad de Epworth, Inglaterra, el día 17 de junio de 1703. El fue uno de los diecinueve hijos de Samuel y Susana Wesley. Su padre fue capellán en la Iglesia de Inglaterra; pero es más probable que la inclinación de Juan por la vía religiosa se debió a la vida ejemplar que vivió su madre, en vez de la teología de su padre. Juan fue un estudiante extraordinario y mientras él y su hermano Carlos estudiaban en el Colegio de Oxford, formaron parte de un grupo que fue movido espiritualmente a
adorar sobre el fundamento de vivir la verdad como una experiencia, en vez de hacer de la doctrina solamente una norma. Redactaron una guía espiritual de obras, como por ejemplo: ayudar a los pobres, visitar a los enfermos y a los encarcelados; por esto fueron llamados Metodistas, y también por otros nombres burlescos. Juan fue tan inspirado por su visión sobre la necesidad de una genuina religión para los pueblos del mundo, que viajó a América del Norte (el Estado de Georgia) como misionero entre los indios. En su viaje, halló que muchos de los pasajeros del barco eran moravos. El fue grandemente impresionado por la mansedumbre, la paz y el valor que esta gente manifestaba bajo todas las circunstancias. A pesar de la abnegación de sí mismo y el trabajo tan arduo, sus labores en Georgia fueron un fracaso. Al regresar a Inglaterra, su lamentación fue: "Yo fui a América a convertir a los indios, pero ¡oh!, ¿quién me convertirá a mí?" En Londres se encontró nuevamente con los moravos y fue Pedro Boehler quien le mostró el camino de la salvación. El fue verdaderamente renacido, aunque esto causó consternación y evidente enojo a su hermano Carlos, quien no podía entender cómo un hombre tan espiritual como Juan, podía decir que anteriormente no estaba bien con Dios; mas no pasó mucho tiempo sin que Carlos también fuese salvo por la gracia de Dios.
Wesley empezó a predicar en aquellas iglesias donde antes había sido bienvenido; pero al poco tiempo, le echaron fuera. Fue entonces cuando su antiguo amigo, el hermano Jorge
Whitefield, le ayudó y le animó mucho para que viniera a ayudarle a predicar al aire libre, donde miles estaban escuchando la Palabra. Al comienzo, Wesley dudaba que debía predicar al aire libre en vez de hacerlo en un edificio, pero cuando vio las multitudes y también la obra del Evangelio en el poder del Espíritu, se rindió enteramente a esta forma de predicar.
La obra creció en tales proporciones que él empezó a enviar gran número de laicos a predicar la Palabra. Esto parecía ser un paralelo al Día de Pentecostés, cuando el Espíritu levantó a hombres con el poder para predicar y enseñar la Palabra, casi de un día para otro.
Hubo violenta oposición a esta obra, pero Dios fue con él. La obra del Espíritu fue grandemente manifestada, y frecuentemente el espíritu de convicción tomaba posesión de la gente, hasta el punto de quitarles toda su fuerza y ellos caían postrados lamentando con gran dolor su condición de pecadores.
Wesley fue un hombre de fuerza extraordinaria. Dijo de si+ mismo que no recordaba haber sentido flaqueza de espíritu ni siquiera por un cuarto de hora desde su nacimiento. Dormía un máximo de seis horas al día. Se levantaba a predicar a las cinco de la madrugada casi todos los días de su ministerio. Predicaba hasta cuatro veces en un solo día y llegó a tener un promedio de más de 800 sermones en un solo año. El y sus ayudantes viajaban miles y miles de kilómetros, llevando el Evangelio a todo hombre. Wesley llegó a viajar a caballo como seis mil kilómetros al
año, fue un gran creyente en el poder de Dios y oró por los enfermos con gran fe y maravillosos resultados. La manifestación de los dones Espirituales se hizo presente en muchas de sus reuniones.
Wesley no estuvo a favor de la organización. Sus seguidores sí tenían una "Sociedad Unida" la cual consistía en "un compañerismo de hombres teniendo la forma, que anhelaban el poder de la piedad; unidos para orar ordenadamente; para recibir la Palabra de exhortación, y para cuidar el uno del otro en amor, ayudándose mutuamente a obrar su salvación." El único requisito para aquellos que deseaban asociarse era: "que tuviesen el deseo de huir de la ira, y de ser salvos de sus pecados." Pasado un tiempo, redactaron una lista de reglamentos para ser usados como disciplina y para el bienestar de sus almas. Wesley reconoció la posibilidad que después de su muerte, el movimiento se organizaría y el Espíritu de Dios los dejaría y vivirían en una forma muerta. En una ocasión dijo que no tenía ningún temor de que el nombre Metodista llegara a desconocerse en el mundo, pero, que sí era posible que el Espíritu de Dios llegara a levantar Su vuelo.
Durante su vida él pudo haber obtenido grandes riquezas, pero rechazó tales oportunidades. El dicho favorito de Wesley en cuanto al dinero era: "Obtén todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas, y da todo lo que puedas." ¡Cómo sería de extraño para Wesley si pudiera regresar hoy para ver la denominación que lleva el nombre de Metodista! Ellos están
enriquecidos; pero la vida y el poder que tuvo Juan Wesley no está con ellos.
También se debe mencionar que Wesley nunca deseó edificar la obra sobre una base denominacional o sectaria. Aunque él fue Armenio en sus creencias, no quizo separarse de otros hermanos solamente por causa de doctrinas diferentes. El fue un hombre que manifestaba perfectamente las enseñanzas de Santiago: basaba la Vida Eterna en la fe y las obras, o sea: vivir la vida cristiana en vez de aceptar simplemente un credo o un pensamiento doctrinal.
Juan Wesley murió a la edad de 88 años, habiendo servido a Dios como muy pocos hombres se atreverían a pensar en servirle.
EL SALUDO Y escribe el ángel de la iglesia en Filadelfia: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. (Apocalipsis 3:7).
Cuán hermosas son esas palabras; cuán majestuoso es aun el sonido de ellas. Cuán admirable es pensar en que todos aquellos atributos se puedan aplicar a una sola persona. ¿Quién se atrevería a decir tales cosas de sí mismo sino Jesucristo mismo el Señor de la Gloria? Yo creo que en el versículo nueve se halla la clave para interpretar exactamente lo que significa cada una de estas frases tan maravillosas:
He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado. (Apocalipsis 3:9).
Yo digo que este versículo es la clave porque se relaciona con los judíos, quienes siempre se han llamado los hijos de Dios, excluyendo al resto del mundo. Ellos crucificaron y mataron al Señor Jesucristo. Este hecho tan terrible trajo como consecuencia que su propia sangre fuera sobre sus cabezas por los siglos: y todo eso porque rechazaron a Jesús como su Mesías, Quien en verdad fue el Mesías. Para ellos El no era Aquel que había de venir, ni tampoco el Hijo de David; para ellos fue Beelzebub, o algún ser digno de destrucción. ¡Pero no fue así! El verdaderamente fue Emmanuel, Dios manifestado en carne, el Mesías. Seguramente, El fue como se muestra ahora. Allí está, el mismo Jesús, "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." Aquel Ser Santo en medio de los candeleros es el mismo Jesús que caminó por las riberas del mar de Galilea, sanó a los enfermos, levantó a los muertos, y, a pesar de esas pruebas indubitables, fue crucificado y muerto, pero resucitó y está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas.
En aquel tiempo, los judíos no le llamaron Santo. Tampoco lo hacen hoy, pero de todas maneras, EL ES EL SER SANTO.
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu (ser) santo vea corrupción. (Salmos 16:10).
Ellos buscaron su justicia según la ley y fracasaron miserablemente, porque por la ley ninguna carne será justificada (Gálatas 2:16). Por la ley ningún hombre puede ser santificado. La santidad es del Señor.
Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, v santificación, y redención. (1 Corintios 1:30).
Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros, fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Corintios 5:21).
Era Cristo o perecer, y ellos perecieron porque le rechazaron. Los hombres de este día, como los de aquella edad, también están cometiendo el mismo error. Así como los judíos estaban amparándose en la forma de adoración de la sinagoga, en la edad de Filadelfia.
Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. (1 Juan 5:11-12).
El hombre es hecho santo por medio del Espíritu, el Espíritu de Santidad que resucitó a Jesús de entre los muertos, que también mora en nosotros, es el que nos santifica con Su Santidad.
Allí está El, el SER SANTO. Y nosotros estaremos con El, vestidos con Su Justicia y santificados con Su Santidad.
Ahora esta es la sexta edad. En los ojos de Dios, el tiempo está por terminar. Muy pronto El estará regresando a la tierra. Dentro de poco tiempo se oirá el clamor que acompaña a Su venida: El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía. (Apocalipsis 22:11).
¡Oh, cuán gozoso estoy en saber que mi santidad no es de mi mismo! Estoy contento porque estoy en Cristo, con todos Sus maravillosos atributos de justicia imputados y aun atribuidos sobre mi. ¡Alabado sea Dios para siempre! "Estas cosas dice el Verdadero." Esta palabra "verdadero" es una palabra muy maravillosa.
No quiere decir verdadero solamente en el sentido de que sea lo opuesto a lo falso, sino que expresa la Realización Perfecta de una idea en contraste a la Realización Parcial de dicha idea. Por ejemplo, recordemos que Jesús dijo: ...No os dio Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. (Juan 6:32).
Yo soy la vid verdadera. (Juan 15:1).
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. (Hebreos 9:24).
...porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra. (1 Juan 2:8).
Siendo que esta palabra, en verdad expresa Realización Perfecta en contraste a Realización Parcial, como está ilustrado en estos versículos, ahora podemos entender más claro lo que antes entendíamos del antitipo en contraste al tipo, y la sustancia en contraste a la sombra.
Tomemos el ejemplo del maná que vino del Cielo. Dios mandó pan angélico del Cielo para Israel, pero aquel pan no satisfacía; era suficiente solamente para un día; todo aquel que lo comía, tenía hambre al día siguiente y si sobraba algo, se contaminaba. Pero Jesús es el Pan VERDADERO del Cielo, del cual el maná solamente era un tipo. Y cuando uno come de aquel Pan que vino del Cielo, jamás volverá a tener hambre. No hay necesidad de volver a comer de nuevo. En el mismo instante que uno come del Pan, tiene Vida Eterna. Aquí en verdad estaba la REALIDAD. Ya no había necesidad de la sombra, no había necesidad de una salvación parcial. Aquí está TODO. De igual manera, Jesús no es una parte de Dios, El es Dios.
Nadie puede negar que Israel tuvo Luz. Ellos fueron el único pueblo que tuvo Luz como nación. Cuando Egipto estaba en tinieblas, tales que uno las podía palpar, hubo Luz en los hogares de los israelitas. Pero ahora ha llegado la Luz VERDADERA. La Luz del mundo es Jesús. Moisés y los profetas trajeron la Luz por medio de la Escritura en relación al Mesías. Por eso fue que Israel tuvo Luz. Pero ahora ha venido el Cumplimiento de la Luz, y lo que antes era
solamente la Palabra ardiendo, ahora ha surgido en la Brillantez de Dios manifestado entre Su pueblo. Así como la Columna de Fuego dio luz en la noche, y ciertamente fue maravilloso, ahora la Luz y la Vida fueron manifestadas en la plenitud corporal de la Deidad.
En la antigüedad, Israel traía una vaca bermeja y la sacrificaban sobre el altar para el perdón de los pecados (Números 19:2). Los pecados del culpable eran cubiertos por un año, pero eso no podía quitar el deseo de pecar. No era una ofrenda perfecta; era solamente una sombra hasta que llegara lo verdadero. Cada año el hombre sacrificaría, y cada año regresaba, porque todavía tenía el mismo deseo de pecar. La vida animal expiaba sus pecados, pero por cuanto era sangre de animal que había sido derramada, y vida de animal que había sido ofrecida, no podía volver sobre el hombre; si hubiera vuelto, no habría sido provechosa. Pero cuando fue ofrecido Cristo, el Sustituto Perfecto, y Su sangre fue derramada, entonces la Vida que estaba en Cristo volvía sobre el pecador arrepentido; y la Vida, siendo la Vida perfecta de Cristo, sin pecado y justa, hacía que el culpable quedara completamente libre, porque ya no tenía el deseo de pecar. La Vida de Jesús había vuelto sobre él. Eso es lo que quiere decir Romanos 8:2: Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Los judíos en los días de Jesús no quisieron aceptar aquel sacrificio. La sangre de los toros
y de los machos cabríos no perfeccionó nada (Hebreos 10:4). En un tiempo fue el método ordenado por Dios, pero ahora Jesús ha venido en carne, y por medio del derramamiento de Su propia sangre ha quitado el pecado, y por medio del sacrificio de Sí mismo, nos ha hecho perfectos. Los judíos no quisieron aceptar eso. Pero, ¿qué de la edad de Filadelfia y también de las otras edades? ¿Aceptaron en verdad esta realidad en Cristo? No señor. Aunque Lutero trajo la verdad de justificación, la Iglesia Romana y también su contraparte, la Iglesia Ortodoxa, todavía confiaban en las obras. Las obras son maravillosas, pero no salvarán a nadie. Las obras no perfeccionan a nadie. Es Cristo o perecer. Y no es Cristo y las obras; ES CRISTO SOLO. Con esta edad empezaron los años del Arminianismo, los cuales no creen en Cristo como la REALIDAD. Esta secta no canta el himno "Sólo de Jesús la Sangre," sino que cantan "Solamente la Sangre y mi Propia Conducta." Ahora, yo creo firmemente en la buena conducta. Si una persona es salva, se comportará justamente. Ya hemos estudiado eso ampliamente. Pero déjeme decirle ahora, que la salvación no es "Jesús, con esto o aquello." La salvación es SOLO por JESUCRISTO. La salvación es del Señor. Desde el principio hasta el fin, todo es de Dios. Que Su Vida more en mí. Que sea Su sangre la que me purifique. Que sea Su Espíritu el que me llene.
Que sea Su Palabra en mi corazón y en mi boca. Que sean Sus heridas las que me sanen. Que sea Jesús, solamente Jesús. No es por las obras de justicia que yo haya obrado. No señor. Cristo es mi vida. Amén.
No hay nada en esta vida tan satisfactorio, y tan bueno como el hecho de que Ud.
encuentre la suma y total perfección de todo en Cristo. Al lado de El, todo se ve tan insignificante.
"El que tiene la llave de David." Esta frase tan hermosa sigue, y se deriva de la frase anterior: "El Verdadero", Cristo, la Realización Perfecta en contraste con la Realización Parcial.
Aquí está. Moisés fue un profeta de Dios, pero Jesús (semejante a Moisés) fue El Profeta de Dios.
David (un varón conforme al corazón de Dios) fue rey de Israel, pero Jesús es el David Mayor, el Rey de Reyes y Señor de Señores, Dios mismo. David nació de la tribu de Judá, en la cual no hubo sacerdotes, sin embargo, David comió del pan de la proposición reservado únicamente para los sacerdotes. El fue un gran guerrero que derrotó al enemigo, y estableció al pueblo. Como rey, se sentó sobre el trono. Fue un profeta. El fue un maravilloso tipo de Cristo. Ahora en Isaías 22:22, dice: Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
El Espíritu emplea esta referencia del Antiguo Testamento concerniente al Señor Jesucristo y Su ministerio en la Iglesia. Lo que significaba la llave de David en aquel tiempo, apenas era un simbolismo, el cual es cumplido ahora en Jesús, estando en medio de los candeleros. Esto tiene que ver con nuestro Señor Jesucristo después de Su resurrección y no
durante Su peregrinación terrenal. Pero, ¿qué es lo que significa esta llave? La respuesta está en la posición de la llave. La llave no está en Su mano. No está colgando de Su cuello, ni está puesta en las manos de otros hombres, porque entonces el versículo no daría a entender que únicamente El tiene el uso de la llave, porque solo El abre y cierra y ningún hombre tiene ese derecho, sino solo Jesús. ¿No es cierto eso? Pero, ¿dónde está la llave? Está sobre su hombro. Ahora, ¿qué tiene que ver el hombro con esto? Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. (Isaías 9:6).
¿Qué quiere decir esto? La frase "principado sobre Su hombro", viene de la ceremonia nupcial de los países orientales. Cuando la novia ha sido entregada al novio, ella se quita el velo y lo coloca sobre los hombros del novio, y con esto ella demuestra que no solamente está bajo su dominio, que efectivamente ha entregado todos sus derechos a su esposo y que él en verdad es la cabeza, sino que sobre él, y tan solo en él, está la responsabilidad y el cuidado de ella y que nadie más, (ningún otro hombre, ningún otro poder) tiene ese derecho o responsabilidad. ¡Oh amados, eso es la llave de David! Dios siendo Soberano, preconoció por decreto Divino quién sería exactamente parte de Su Novia. El la escogió a ella; ella no lo escogió a El. El la llamó; ella no
vino de su propia voluntad. El murió por ella. El la lavó en Su propia sangre. El pagó el precio, ella le pertenece a El y solamente a El. Ella está completamente confiada en El y El acepta la obligación. El es su cabeza porque Cristo es la cabeza de Su Iglesia. Así como Sara llamó a Abraham, "señor", así también la Novia se goza en que El sea su Señor. El habla y ella le obedece porque ese es su deleite.
Pero, ¿han considerado los hombres esta verdad? ¿Han estimado Su Persona, como aquel que sólo tiene completa y soberana autoridad sobre Su Iglesia? Yo digo, NO. Porque en cada edad la iglesia ha sido gobernada por una jerarquía, un sacerdocio, o una sucesión apostólica, cerrando así la puerta de la misericordia y gracia a los que quieren, y en vez de asumir el amor y la responsabilidad de la iglesia, este sistema ha ido consumiendo su vida con lujuria mercenaria y la ha destruido. Los clérigos vivían en lujos mientras la pobre iglesia se alimentaba con las cáscaras del abuso. Ninguna edad fue diferente; cada una se ligó a organizaciones y sometió la iglesia al gobierno de los hombres. Cuando alguien se atrevía a levantarse en contra del sistema, era brutalmente impedido o echado fuera. Toda denominación tiene el mismo espíritu. Cada una jura tener la llave del gobierno de la iglesia. Cada una reclama que ella abre la puerta, pero eso no es verdad. Es Jesús y solamente Jesús. El coloca los miembros en el Cuerpo. El los capacita con sus ministerios. El pone los dones a su disposición. El la cuida y la guía. Ella es su propiedad privada, y El no tiene a nadie más sino a ella.
¡Qué cosa más distante de la realidad es esta edad de la iglesia en que estamos viviendo hoy! Y viene presuroso el día en el cual estos hombres que manifiestan estar de parte de la iglesia, se levantarán en el movimiento ecuménico para colocar un anticristo viviente como cabeza de su organización, la cual destrona al Señor y entonces hallaremos a Cristo fuera de la iglesia diciendo: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Apocalipsis 3:20).
Pero permítame decir esto: Nuestro Señor no ha sido derrotado. Los hombres dicen que ellos abren y cierran la puerta que conduce a Dios pero ellos mienten.
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mi viene, no le echo fuera.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. (Juan 6:37-39).
Y cuando entrare aquel último miembro elegido del Cuerpo de Cristo, entonces aparecerá nuestro Señor.
La llave de David. ¿No fue David rey sobre todo Israel? Y ¿no es Jesús, el Hijo de David, El que estará sentado sobre el trono de David durante el Milenio y reinará y regirá sobre Su
herencia? Ciertamente. Entonces la llave de David significa que es Jesús Quien dará comienzo al Milenio. Aquel que tiene las llaves del infierno y de la muerte levantará a los Suyos para que puedan compartir Su reino de justicia sobre la tierra.
Cuán hermoso es saber que nuestro Señor tiene todas las respuestas. Ciertamente en El son cumplidas todas las promesas de Dios. Precisamente por el hecho de que estamos en El, somos herederos de todo lo que El ha querido para nosotros.
Sí, allí está, el Señor de la Gloria, como el Padre, rodeado de ángeles, arcángeles, querubines, serafines, y todo el ejército del Cielo, quienes clamaban: "Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los Ejércitos." Tal fue Su santidad que ningún hombre podía acercarse a El. Pero ahora lo vemos en la iglesia, compartiendo Su santidad con nosotros, hasta que en El llegamos a ser la misma justicia de Dios. Sí, allí está, "Jesús, el Todo Perfecto," el Lirio de los Valles, la Estrella Resplandeciente de la Mañana, el más Hermoso entre Diez Mil, el Alpha y la Omega, la Raíz y el Linaje de David, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, el Todo en Todo.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. (Isaías 9:6).
En El hallamos cumplimiento perfecto. Aunque en una ocasión no lo estimamos, ahora le amamos con gozo inefable y glorificado. El está en medio de la Iglesia y nosotros cantaremos Sus
alabanzas, porque El, el Conquistador Fuerte, es la cabeza de la Iglesia, la cual es Su Novia. El pagó el precio por esa Novia y ella es de El. Ella le pertenece a El y solamente a El, y El tiene cuidado de ella. El es nuestro Rey y nosotros somos Su Reino, Su posesión eterna.
Ahora, cuando empezamos a estudiar el versículo 7, yo dije que el versículo 9 nos ayudaría a entenderlo. Espero que Ud. se haya dado cuenta de lo que quería decir. Jesús se mostró como Aquel que es santo, verdadero (o sea la única realidad), con la llave de David, como el que abre y cierra. Eso es exactamente la verdad. Esas frases lo describen perfectamente. Pero los judíos de Su día lo rechazaron juntamente con todo lo que representaba. Rechazaron al Salvador y todo lo que El significaba para ellos. Y el Cristiano nominal de este día ha hecho lo mismo, han obrado exactamente igual como los judíos. Los judíos crucificaron al Señor y comenzaron a perseguir a los verdaderos creyentes. Los Cristianos nominales han crucificado de nuevo a Cristo y están persiguiendo a la Iglesia verdadera con el fin de destruirla, pero Dios es verdadero, y Aquel que es sobre todas las cosas, vendrá otra vez, y cuando venga, mostrará quién es el único Potentado. Y cuando El se muestre ante el mundo, y todo el mundo se arrodille ante sus pies, en aquel mismo tiempo el mundo entero se arrodillará ante los pies de los santos, demostrando así que ellos fueron santos y firmes en su posición con El. ¡Alabado sea Dios para siempre! LA EDAD DE LA PUERTA ABIERTA
Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. (Apocalipsis 3:8).
La primera frase de este versículo, "Yo conozco tus obras", es analizada en el resto del versículo porque sus obras tenían que ver con "la puerta abierta", "la poca potencia", y "la Palabra y el Nombre".
Con el fin de entender la riqueza del significado envuelto en "he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti, la cual ninguno puede cerrar," es necesario recordar lo que ya ha sido dicho de que cada edad se extiende sobre la próxima edad. Hay una extensión, una fusión, un aparecimiento gradual, en vez de un principio claro y un fin definitivo. Esta edad en particular, se extiende sobre la edad que sigue. Y no solamente se extiende esta edad sobre la última edad, sino que la última edad es, en muchos sentidos, simplemente una extensión de la sexta edad. La séptima edad es muy corta, y reúne en si misma para una obra rápida y corta, toda la maldad de las edades anteriores y a la vez, toda la Realidad de Pentecostés. Una vez que la Edad de Filadelfia casi ha recorrido su curso, la Edad de Laodicea comienza, rápidamente trayendo la cizaña y el trigo a la cosecha.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a
los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí. (Mateo 13:30).
Recuerde, por favor, que la Reforma empezó en la Edad de Sardis y tiene que continuar hasta que la simiente que fue sembrada en el Día de Pentecostés, pase por el ciclo completo de siembra, agua, alimento, etc., y llegue a ser de nuevo como la simiente original. Mientras esto está sucediendo, la cizaña que fue sembrada tendrá que pasar por su ciclo y ser cosechada también.
Eso es exactamente lo que estamos viendo suceder. Si Ud. puede pensar en las estaciones del año, entonces puede ver esto claramente. La planta que Ud. ve creciendo formidablemente en el verano, de repente parece que va a producir la semilla. Uno no puede ver claramente cuando el verano cambió al otoño, ya que apareció gradualmente. Así son las edades, y especialmente estas dos últimas.
Es a esta edad a quien Jesús en el versículo 11 le dice: "Yo vengo presto." Eso significa que el tiempo de la última edad es muy corto. Laodicea es la edad de la obra rápida. La obra es acortada.
Ahora nos fijaremos especialmente en la puerta abierta, la cual ningún hombre puede cerrar. En primer lugar, quiero que nos fijemos en la puerta abierta como significando la tremenda obra misionera de aquella edad. Pablo llamó "una puerta abierta" al nuevo esfuerzo misionero para el Señor.
Cuando vine a Troas para el evangelio de Cristo, aunque me fue abierta puerta en el Señor. (2 Corintios 2:12).
Comparando Escritura con Escritura, podemos ver que esta puerta significaba la más extensa propagación del Evangelio que el mundo jamás ha conocido.
Quiero que Ud. se fije aquí en un detalle. Dios obra en series de tres, ¿verdad? Fue en la Edad de Pérgamo (la tercera edad) cuando la iglesia se unió con el Estado. `Los hechos de los Nicolaítas' habían llegado a ser `la doctrina de los Nicolaítas'. Aquella edad fue la `puerta abierta' para la vid falsa. Ya una vez que fue respaldada por el poder del Estado, llegó a ser en realidad un sistema mundial aunque llevaba el nombre de Cristiano. Por esta razón la cosa se esparció con gran rapidez. Pero ahora, tres edades más tarde, después de una larga y fuerte batalla de fe, aquí viene `la puerta abierta' de LA VERDAD. Ahora la Palabra del Señor tiene Su día. Desde luego, la quinta edad había preparado casi todo para este gran movimiento porque fue durante esta edad cuando hubo gran exploración y colonización de tierras nuevas, y se empezó a imprimir libros, etc., etc.
Hubiera sido maravilloso si esta puerta abierta hubiera seguido el plan Divino de Pentecostés que encontramos en Hebreos capítulo 2: Por tanto, es menester que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído,
porque acaso no nos escurramos.
Porque si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda rebelión y desobediencia recibió justa paga de retribución, ¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado a ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron; Testificando juntamente con ellos Dios, con señales v milagros, y diversas maravillas, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. (Hebreos 2:14).
Ahora Ud. conoce bien que este es el plan porque el mismo Jesús lo dice así: Y les dijo; Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y sentóse a la diestra de Dios.
Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando
la palabra con las señales que se seguían. Amén. (Marcos 16:15-20).
El Señor nunca les dijo que fueran por todo el mundo estableciendo seminarios teológicos; ni tampoco les dijo que fueran a repartir folletos. Ahora esas cosas tienen su lugar, pero Jesús les dijo que PREDICARAN EL EVANGELIO, manteniéndose con la Palabra, y entonces las señales les seguirían. La primera introducción que tenemos de la manera en que el Reino de Dios habría de ser predicado, fue cuando el Señor envió a los doce. El los comisionó y los instruyó de esta manera: Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.
Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, y Bartolomé, Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo; Simón el Cananita, y Judas Iscariote, que también le entregó.
A estos doce envió Jesús, a los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:18).
Este ministerio que Jesús les dio, en realidad fue el hecho de compartir Su propio ministerio con ellos, porque Mateo 9:35-38 dice: Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.
Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dice a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos, Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
Mucha gente cree que este ministerio solamente fue dado a los apóstoles y que al morir ellos, entonces el ministerio terminó. Esa no es la verdad. Aquí en Lucas, hallamos que en los días de Su ministerio terrenal, El ya había comenzado a dar ministerios de poder a los Suyos: Y después de estas cosas, designó el Señor aun otros setenta, los cuales envió de dos en dos delante de sí, a toda ciudad y lugar a donde él había de venir.
Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al
Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
Andad, he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.
No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis en el camino.
En cualquiera casa donde entraréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa.
Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.
Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os dieren, porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa.
Y en cualquier ciudad donde entraréis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante; Y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha llegado a vosotros el reino de Dios (Lucas 10:19).
¿Quién se atrevería a negar el ministerio de Felipe? ¿Quién se atrevería a negar los poderosos ministerios de Ireneo, Martín, Colombo, Patricio, y de miles más quienes han tenido la unción de Dios en sus vidas? Sí. La vía de la Biblia es la vía verdadera a la puerta abierta. Y yo quiero agregar mi propio testimonio a esto. La razón por esto es que solamente puedo hablar con certeza concerniente a lo que Dios ha hecho en mi propia vida. Si Ud. me permite este relato personal, yo le contaré por qué estoy tan cierto que Jesús es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos y que el
poder de Dios todavía está al alcance de todo aquel que lo crea y lo reciba.
Durante mi viaje misionero a Sud Africa, Dios lo bendijo de tal manera que cuando llegué a Durbin, el único lugar donde podía acomodar a la gente era en la enorme pista de carreras de caballos, la cual es la segunda en tamaño en todo el mundo. El número de la multitud sobrepasaba a las 100.000 personas. Para guardar la ley y el orden entre ellos, tuvieron que edificar cercas para separar a las diversas tribus. Hubo centenares de policías para mantener la calma entre la gente.
Aquellas almas tan hambrientas habían venido desde muchos kilómetros. Una reina de Rodesia había venido con un tren de 27 vagones llenos de su propio pueblo. Esta gente había venido a través de los llanos, montes y valles, cargando sobre sus espaldas a algún ser querido necesitado de ayuda. El país entero había sido sacudido por las poderosas obras que habían sido manifestadas por el Espíritu Santo.
Cierto día cuando empecé a ministrar, vino a la plataforma uno de los miles de Mahometanos que estaban presentes. Mientras esta dama estaba frente a mí, un misionero que trabajaba entre ellos, empezó a orar: "Oh, Señor, salva esta alma. Salva esta alma, oh Señor." El había trabajado entre los Mahometanos por muchísimos años, y según su propio testimonio, solamente había visto a un Mahometano recibir al Señor Jesucristo como su Salvador. Ellos fueron originalmente los MedosPersas,
cuyas leyes no cambian. Es una gente muy difícil de ganar para el Señor. Parece que entre ellos tienen una ley: "Quien ha sido Mahometano, siempre será Mahometano." Mientras estaba frente a mí, empecé a hablarle a ella y a los miles en la congregación a través de los intérpretes. Le pregunté: "¿Es cierto que los misioneros le han hablado a Ud. acerca de cierto Jesús que vino para salvarle?" Ud. hubiera visto como la multitud se miraban uno al otro cuando dije eso. Cuando ella contestó que eso era correcto, entonces continué, "¿Le leyeron los misioneros a Ud. de este Libro," (entonces levanté mi Biblia para que todos la vieran) "que este mismo Jesús fue un gran sanador, y que estaría con Su pueblo a través de las edades hasta que El viniera otra vez para recibirlos a Sí mismo? ¿Le dijeron a Ud. que por causa del mismo Espíritu en ellos, el cual estaba en Jesús, podían hacer las mismas obras que hizo Jesús? ¿Le dijeron que Ud. puede ser sanada así como puede ser salva? ¿Cuántos de Uds. desean ver a este mismo Jesús descender en nuestro medio y hacer las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra en aquel tiempo pasado?" Todos querían ver eso. Esa fue una cosa en que verdaderamente estaban de acuerdo.
Continué hablando: "Si Jesús, por medio de Su Espíritu, hace lo mismo que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, entonces ¿creerán Uds. a Su Palabra?" Aquí estaba esta dama mahometana frente a mi. El Espíritu comenzó a moverse a través de mi.
Le dije: "Ahora, Ud. sabe que yo no la conozco, ni siquiera puedo hablar su idioma." Ella
reconoció eso. Dije, "En cuanto a su sanidad, Ud. sabe que yo no la puedo sanar. Pero Ud.
escuchó y entendió el mensaje de esta tarde." A través de su intérprete ella contestó afirmativamente, porque había leído el Nuevo Testamento.
Ahora los Mahometanos son descendientes de Abraham. Ellos creen en UN solo Dios, pero rechazan a Jesús como el Hijo de Dios porque han tomado a Mahoma como Su profeta.
Dicen que Jesús nunca resucitó de los muertos, porque eso es lo que sus sacerdotes enseñan y así creen.
Dije: "Jesús en verdad murió y resucitó. El envió de nuevo Su Espíritu sobre la Iglesia; El Espíritu que estaba en El, es el mismo Espíritu que ahora está en la Iglesia, el cual producirá lo mismo que Jesús produjo. El dijo en Juan 5:19: Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
"Ahora, si Jesús viene y me revela cuál es su problema o su razón de estar aquí, si El me muestra su pasado, seguramente Ud. puede creer para el futuro." Ella dijo a través del intérprete, "Sí, yo creeré." Dije, "Está bien. Veamos qué hace El." Aquellos Mahometanos estaban mirando atentamente, y todos estaban a la expectativa
para ver lo que sucedería.
Entonces el Espíritu Santo habló: "Su esposo es un hombre de pequeña estatura, gordo y tiene bigotes negros. Ud. tiene dos hijos, y hace como tres días fue a ver al médico y la examinó.
Ud. tiene un quiste en el vientre." Ella inclinó su cabeza y dijo, "Esa es la verdad." Le pregunté, "¿Por qué viene Ud. a mí, siendo yo un Cristiano? ¿Por qué no fue a su profeta Mahometano?" Dijo: "Yo creo que Ud. me puede ayudar." Le dije: "Yo no la puedo ayudar, pero si Ud. acepta a Jesucristo como su Salvador, por cuanto El está aquí ahora, y conoce toda su vida, El la ayudará." Ella dijo: "Yo acepto a Jesús como mi Salvador." Eso fue suficiente. Ella fue sanada y como diez mil Mahometanos vinieron a Cristo en aquel día porque el Evangelio fue predicado tanto en Palabra como en demostración de poder. Dios nunca le dijo al hombre que trabajara por treinta años sin segar nada. El nos abrió la puerta de la Palabra y el poder y eso es lo que debemos usar. Eso fue lo que le concedió a Pablo un ministerio tan grande y eficaz.
Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder. (1 Corintios 2:4).
Escúcheme bien. Durante este mismo viaje, yo estaba a punto de abordar un avión en New Salisbury, Rodesia, cuando vi un grupo de cuatro personas con pasaportes americanos. Me acerqué para saludarlos y les dije: "Buenos días, noté que Uds. tienen pasaportes americanos.
¿Viajan para el extranjero?" El joven contestó: "No, nosotros somos misioneros en este país." "Muy bien," respondí. "¿Andan solos, o trabajan con alguna organización?" El dijo: "Somos Metodistas. Venimos de Wilmore, Kentucky, E.U.A." Respondí, "Pues eso está bastante cerca de donde vengo yo." "Por casualidad, ¿No será Ud. el Hno. Branham que viene de por allá?" Dije: "Sí, yo soy." Entonces se calló y no pude lograr que dijera más nada. El y las tres señoritas que le acompañaban se quedaron mirando el uno al otro. Entonces dije: "Espérense un momentito, quiero decirles algo acerca de ciertos principios, ya somos Cristianos y estamos aquí con una gran responsabilidad. Ahora, Uds. me han dicho que han estado aquí durante dos años.
¿Pueden decirme, en el Nombre de Jesús, si hay una sola alma que saben Uds. que han ganado para el Señor?" No podían hacerlo.
"Ahora señoritas, no quiero herir sus sentimientos." "pero Uds. debieran estar en sus casas ayudando a sus madres a lavar platos. Uds. no tienen ningún asunto en el campo misionero, a menos que estén llenas del Espíritu Santo, y prediquen el verdadero Evangelio en la demostración
y el poder del Espíritu Santo. Si Uds. no están viendo los resultados que Jesús dijo que deben verse, entonces no están predicando el Evangelio verdadero." Déjeme seguir un paso más adelante para mostrarle cómo deben ser las cosas en el campo misionero. Yo no digo que el campo misionero es completamente así, pero temo que en gran parte es así: En este mismo viaje, el alcalde de Durbin me estaba paseando alrededor de la ciudad, cuando vimos un nativo que tenía un distintivo alrededor de su cuello y cargaba un ídolo. Le pregunté a mi amigo acerca de ese distintivo, y me dijo que cuando un nativo se identificaba como Cristiano, le ponían ese distintivo. Eso me sorprendió mucho porque aquí estaba un hombre que se decía ser Cristiano y cargaba un ídolo, y le pregunté a mi amigo ¿por qué era esto así? El dijo: "Yo puedo hablar su idioma, vamos a preguntarle." Con el alcalde como intérprete, le pregunté al nativo si era Cristiano. El contestó afirmativamente que lo era. Entonces le pregunté ¿por qué cargaba un ídolo si era Cristiano? El respondió que era un ídolo que su padre había cargado y se lo había dejado. Cuando le dije que ningún Cristiano debía cargar ídolos, me respondió que ese ídolo había sido de gran beneficio para su padre. Nos contó que cierto día un león persiguió a su padre en la selva; su padre se paró, hizo fuego y habló al ídolo, como el hechicero le había enseñado. Al ver esto, el león huyó. Yo le dije que el fuego fue lo que hizo huir al león, porque todo animal salvaje se espanta con el fuego.
Nunca olvidaré su respuesta: "Bien, es de esta manera: si Amoyah (el Espíritu) falla, este ídolo no fallará." La fuerza de las multitudes Cristianas es semejante a esto, porque la Palabra no les ha sido presentada a través de la puerta abierta original de Pentecostés.
Ahora, volvamos a la puerta abierta misionera de la Edad de Filadelfia. Esta edad no tuvo la puerta abierta de poder que debiera haber tenido. Note Ud. que en este mismo versículo donde habla de la puerta abierta, también dice: "Porque tienes un poco de potencia." Eso es correcto. El poder del Espíritu estaba ausente en aquella edad. La Palabra fue bien predicada, y fue suficiente para dar el conocimiento de la salvación a las almas. Pero el gran poder de Dios que mostró Sus maravillosas obras, y el brazo fuerte del Señor a favor de los Suyos, no se encontraba sino solamente en los grupos esparcidos. Sin embargo, Gloria a Dios, el poder estaba creciendo y había sobrepujado lo que hubo en la Reforma de Lutero.
Fue en esta edad cuando apareció un hombre a quien generalmente llamamos el padre de las misiones, William Carey, un humilde zapatero, quien pastoreaba la "Iglesia Bautista Particular" en Moulton, Inglaterra; despertó poderosamente a la gente cuando predicó sobre, "si el mandamiento dado a los Apóstoles para enseñar a todas las naciones, no fue también obligatorio para todos los ministros que les seguirían hasta el fin del mundo, siendo que la promesa que acompañaba a este mandamiento era de igual duración." El fue combatido por los Calvinistas,
quienes se habían ido al extremo de la doctrina de la elección, creyendo que todos los que habrían de ser salvos, SERAN salvos, y la obra misionera estaría en contra de la obra del Espíritu Pero el Sr. Carey fue ayudado por Andrés Fuller en su predicación y en su modo de recaudar ayuda económica. Tal fue su eficacia que en 1792, fue formada una sociedad para esparcir el Evangelio por todo el mundo. Esta sociedad envió a Carey, el cual fue singularmente bendecido por Dios en la salvación de muchos nativos en la India. En 1795 se formó la Sociedad Misionera de Londres, la cual, como sabemos, levantó millones de libras esterlinas (la moneda nacional de Inglaterraeditor) y envió a miles de misioneros a través de los años para cumplir el mandamiento del Señor. El Espíritu de Dios estaba moviéndose y el clamor de los corazones de aquellos creyentes tan sólidos bien podría haber sido, "Otras ovejas, Señor." "He dado una puerta abierta delante de ti." Quiero repasar estas palabras otra vez. Aunque no voy a separar estas palabras de las misiones, voy a presentarles un pensamiento, el cual penetra profundamente en la última edad. Como ya he dicho, esta edad se extendió sobre la última, y fue en esta edad donde Jesús dijo: "Yo vengo presto" (versículo 11). Y hablando de la última edad dijo: Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra. (Romanos 9:28).
Note como este versículo está en Apocalipsis 3:8: "puerta abierta, poca potencia, Palabra, Nombre." Esta puerta abierta tiene que ver con las otras tres cosas. Ahora, ¿qué significa la puerta? Volvióles, pues, Jesús a decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. (Juan 10:7).
Eso es correcto. "Yo Soy" ciertamente es la puerta de las ovejas. Esta no es solamente una expresión cualquiera. En verdad así es. Note Ud. en Juan capitulo 10, donde Jesús dice de Sí mismo que El es el pastor. El es el pastor de las ovejas. El en verdad es su puerta.
Cuando me encontraba en el Oriente, noté que al llegar la noche, el pastor juntaba todas las ovejas a sí mismo, las llevaba al redil, y al entrar, las contaba. Cuando estaba seguro de que todas estaban adentro, entonces se acostaba a la entrada de la puerta, dejándola abierta, y literalmente se convertía en la puerta del redil. Nada ni nadie podía entrar o salir sin pasar sobre él. El era la puerta. Al siguiente día un amigo me llevaba de paseo en su "jeep" y vi a un pastor que llevaba su manada por la ciudad. Todo el tránsito se detenía para dejar pasar las ovejas. Las ciudades en el Oriente no son como las nuestras. Nosotros mantenemos toda la mercancía dentro de las tiendas; pero allá todo lo tienen al aire libre en la calle, para que las personas al pasar, vean y compren. Pensé, "Aquí es donde va a empezar el alboroto cuando estas ovejas vean esos
alimentos y esas cosas." Pero cuando pasó el pastor, cada oveja seguía exactamente sus pasos.
Ellas miraban las cosas, pero no tocaban nada. ¡Oh, hermano, si tan solo hubiera podido hablar su idioma, habría detenido el tránsito y les hubiera predicado un mensaje sobre lo que acababa de ver! Si Ud. es oveja del Gran Pastor, lo seguirá en cada una de Sus pisadas, exactamente como lo hacían aquellas ovejas. No será tentado a volverse a un lado para tomar una florecita (el nombre de una iglesia) o para escuchar la voz de un D.D. o un Ph.D o un L.L.D., Ud. se quedará con el Pastor. La Biblia dice que las ovejas conocen Su Voz y le siguen, pero la voz del extraño no oirán, antes huirán de él y seguirán en pos de su Pastor verdadero. Alabado sea Dios.
Eso no es todo lo que vi y aprendí en aquella tierra. Un día me puse a pensar en los distintos animales que había visto en los campos y en los hombres que cuidaban de ellos. Un hombre cuidaba los cerdos, otro a las cabras, otro a los camellos, otro a los mulos, etc. Le pregunté a un amigo mío que vivía allí: " ¿Cómo llaman a esos hombres?" El respondió: "Esos son pastores." Yo no podía aceptar eso. Dije entonces: "¿Ud. quiere decirme que todos son pastores? Yo creía que los pastores solamente cuidaban ovejas." El dijo: "No, un pastor es un apacentador, o mas bien, uno que cuida animales en el campo; ese es un pastor."
Eso en verdad me sorprendió. Pero noté una diferencia entre los hombres que cuidaban las ovejas y los que cuidaban a los demás animales. Cuando llegaba la noche, todos menos los que cuidaban las ovejas dejaban sus animales en el campo y se iban a sus casas, en cambio el pastor llevaba las ovejas al redil y se acostaba a la entrada convirtiéndose en la puerta de las ovejas. Oh, ¡alabado sea el Señor, Nuestro Pastor nunca nos deja ni nos abandona! Cuando llega la noche, yo quiero estar en Su redil. Yo quiero estar bajo Su cuidado.
Podemos ver que JESUS ES LA PUERTA. El es la puerta de las ovejas. Note Ud. que ahora El habla de la puerta que se abre. ¿Qué es eso sino una revelación de sí mismo? Aquella revelación está mostrándose para darnos fuerza , para iluminar la Palabra y glorificar Su Nombre.
Fue durante las dos últimas edades que salió a la luz la revelación de la Deidad de Jesucristo.
Desde luego, nosotros sabíamos que era Dios. ¿De qué otra manera podría ser El nuestro Salvador? Pero para que conociéramos que El es UNICAMENTE DIOS, el Alpha y la Omega, que este Jesús fue Señor y Cristo, el SEÑOR JESUCRISTO, EL PADRE, EL HIJO y EL ESPIRITU SANTO, TODOS UNA SOLA PERSONA, eso había sido ocultado desde los primeros años de la Iglesia, pero ahora lo estamos viendo de nuevo. La revelación de QUIEN ERA EL había vuelto. Ciertamente, la Deidad no es un Dios de tres personas con una sola personalidad, porque se requiere una personalidad para ser una persona. Si hay una sola personalidad, entonces existe una sola persona. Pero todos aquellos que creen en tres personas,
tienen una Deidad de tres dioses y son culpables del quebrantamiento del primer mandamiento.
Pero ha vuelto la revelación de la Deidad. La Iglesia verdadera puede ahora crecer de nuevo, con fuerza. Después de todo este tiempo, ella al fin conocerá Quién es su Señor. Una vez más estamos bautizando en el Nombre del Señor Jesucristo como lo hicieron en el Día de Pentecostés.
Déjeme contarle un sueño que Dios me dio acerca del bautismo trino. Esto no fue una visión, sino un sueño. Yo estoy seguro de que una de las bendiciones de las edades de la Iglesia, es recibir sueños y visiones del Espíritu Santo. Eran como las tres de la madrugada de un día sábado; acababa de levantarme para darle un vaso de agua a mi hijo José. Al acostarme de nuevo, me dormí instantáneamente y tuve este sueño. Vi a un hombre que parecía ser mi padre. Era bastante grande y robusto. También vi a una mujer que parecía ser mi mamá, pero no era mi madre, así como el hombre tampoco era mi padre. Este hombre trataba a su mujer duramente.
Tenía un garrote grande de tres filos. Ud. sabe que cuando uno toma un trozo de leña y lo corta con el hacha, se forman dos o tres pedazos de leña que tienen tres lados y tres ángulos agudos.
Así era. Con ese garrote le pegaba a la mujer, derribándola al suelo. Mientras ella estaba en el suelo llorando, él daba vueltas a su derredor con paso orgulloso, pecho erguido y una mirada jactanciosa y soberbia, y parecía que golpear a una mujercita, le causaba gran orgullo y
satisfacción. Cada vez que ella trataba de levantarse, él la golpeaba. A mí no me agradaba lo que este hombre estaba haciendo, pero cuando consideré poner fin a esta situación, pensé: "El es demasiado grande, no puedo ganarle. Además, él está supuesto a ser mi padre." Pero interiormente, sabía que él no era mi padre, y también sabía que ningún hombre tenía el derecho de tratar así a una mujer. Me acerqué, lo agarré por el cuello, lo volví hacia mí y le dije: "Tú no tienes ningún derecho de golpear a esta mujer." Cuando dije eso, mis músculos crecieron y yo parecía un gigante. Cuando vio mis músculos el hombre me tuvo miedo. Le dije: "Si le pegas otra vez, tendrás que vértelas conmigo." El se detuvo antes de golpearla otra vez. Entonces se me fue el sueño.
Yo desperté inmediatamente después del sueño, y meditando en lo raro del sueño no me explicaba por qué había soñado con aquella mujer, cuando de repente allí venía El, y la presencia de Dios me fue dada a conocer y la interpretación del sueño vino de El. (Ahora, Uds. saben que no solamente he interpretado exactamente sus sueños, sino que en muchísimas ocasiones se los he contado, de manera que Uds. nunca me los tuvieron que relatar) La mujer representa a la iglesia del día de hoy. Yo nací en medio de esta corrupción en la cual ella se encuentra. Ella era una clase de madre; la madre de las rameras. Su esposo representa a las denominaciones que la gobiernan.
El pedazo de leña de tres ángulos agudos es el falso bautismo en la trinidad. Cada vez que ella trataba de levantarse (eso quiere decir que las congregaciones comenzaron a aceptar la verdad), él
la derribaba de nuevo con aquella doctrina falsa. El era tan grande que al principio le tuve miedo, pero cuando al fin fui a su encuentro, descubrí que yo tenía músculos grandes y poderosos. Esos fueron MUSCULOS DE FE. El resultado del sueño fue el siguiente:"Siendo que Dios está conmigo, El me puede dar fuerzas, y yo me pondré al lado de ella en contra del poder denominacional del mundo, y haré que él no la golpee más." Ahora, yo no estoy tratando de edificar una doctrina sobre un sueño, ni tampoco estoy tratando de vindicar alguna doctrina, que creo sea la verdad, con un sueño. La singularidad de la Deidad se encuentra desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21, pero el pueblo ha sido cegado por el dogma de una trinidad no contenida en la Biblia, y aquel dogma es tan universalmente aceptado, que es completamente imposible tratar de ver a "Dios como Una Sola Persona." Si la gente no puede ver la verdad de la Deidad, antes la combaten, nunca podrán ver el resto de la verdad, porque la REVELACION ES JESUCRISTO EN SU IGLESIA y SUS OBRAS EN ELLA DURANTE LAS SIETE EDADES. ¿Lo entiende bien? Estoy seguro que lo entiende.
"Porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre." Ya hemos mencionado que la fuerza estaba retornando, y en verdad lo estaba. El poder de la Inquisición había disminuido. La gente había dejado sus países nativos para reclamar la libertad de cultos. El yugo de la jerarquía estaba siendo roto; los gobiernos se estaban dando
cuenta que era mejor no tomar parte en guerras religiosas. Por cierto, gente con buenas intenciones, pero con una dirección no muy buena, estaban dispuestas a luchar para defender sus derechos religiosos. Puede ser que la demostración más grande de fuerza religiosa de esta edad consistió en el hecho de que, aunque Francia cayó en revolución, el gran avivamiento de Wesley detuvo la revolución de la Gran Bretaña, y la salvó, para ser un instrumento en la mano de Dios por muchos años gloriosos.
La predicación de la Palabra jamás fue mayor. Mientras Satanás levantaba su horda de libres pensadores, como los originadores del Comunismo, los teólogos liberales que difundieron su material inmundo, Dios levantó poderosos guerreros de la fe, y las obras más grandes de predicación, enseñanza, y literatura Cristiana, salieron de esta edad. Sus predicadores y maestros nunca han sido y nunca serán igualados. Hombres como Spurgeon, Parker, McClarens, Edwards, Bunyan, Meuller, Brainard, Barnes, Bishop, todos vinieron de esta edad. Ellos predicaron, enseñaron y escribieron la Palabra. Ellos Glorificaron Su Nombre.
EL JUICIO DEL JUDIO FALSO He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado. (Apocalipsis 3:9).
Podemos notar inmediatamente que este problema del judío falso o creyente falso, ya
existía en la segunda edad. Estos, que falsamente se llamaban judíos aparecieron inmediatamente después de la primera edad, la cual vio el primer derramamiento del Espíritu, pero ahora aparecen de nuevo en la segunda edad después de la Reforma, y esto no sucedió accidentalmente. Este es un principio de Satanás que consiste en organizar y reclamar originalidad, y en eso tener autoridad a ciertos derechos y privilegios. Deje mostrarle: En la Edad de Smirna, aquella gente mintió y dijeron que eran judíos (o creyentes) cuando en verdad no lo eran. Ellos eran de la sinagoga de Satanás, de la congregación organizada de Satanás, porque fue en esa edad donde comenzamos a ver a hombres en el ministerio tomando jerarquía injustificada, sobre sus hermanos en el ministerio (obispos puestos en ciertos distritos sobre los ancianos, etc.). La siguiente cosa que vimos en la tercera edad, fue un lugar definidamente llamado "la silla de Satanás." Esa edad produjo el matrimonio de la iglesia con el Estado. Con el respaldo del poder del Estado, la iglesia fue literalmente invencible en lo físico, pero Dios rompió aquella fuerza no obstante el poder del Estado; y la Reforma de Lutero trajo gran luz. Pero ¿qué sucedió? Los Luteranos se organizaron y se unieron con el Estado y vemos de nuevo la manifestación de la sinagoga de Satanás en esta sexta edad. Desde luego, este grupo de la sinagoga jamás dirán que son de Satanás. No señor.
Ellos dicen que son de Dios, pero mienten, porque el que es verdadero judío (lo que ellos decían ser), lo es interiormente, en el Espíritu. Entonces, si son judíos falsos, esto significa que son como dice en Judas 19: "no teniendo el Espíritu." Los hijos de Dios son nacidos del Espíritu. Estos no
tienen el Espíritu y por esa razón no son hijos de Dios y no importa cuán vehementemente protesten y hasta qué grado aleguen para probar que lo son. Están MUERTOS. Son hijos de la organización y los frutos verdaderos no les acompañan. Están edificados sobre sus mismos credos, dogmas y doctrinas, y la Verdad no está en ellos, porque ellos le han dado mayor valor a sus propios consejos que a la Palabra de Dios.
Déjeme mostrarle ahora lo que he tratado de enseñarle acerca de las dos vides que proceden de dos espíritus distintos. Tomemos el ejemplo de Jesús y de Judas. Jesús era el Hijo de Dios y Judas era el hijo de perdición; Dios entró en Jesús. Satanás entró en Judas. Jesús tuvo un ministerio completo del Espíritu Santo, porque en Hechos 10:38 dice: Cuanto a Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él.
(Hechos 10:38).
El cual (Judas) era contado con nosotros, y tenía suerte en este ministerio. (Hechos 1:17).
Entonces llamando a sus doce discípulos, les dió potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia. (Mateo 10:1).
Aquel espíritu que estuvo en Judas siguió el ministerio de Jesús. Ambos llegaron a la cruz.
Jesús fue colgado sobre la cruz, dando voluntariamente Su Vida por los pecadores, encomendó Su Espíritu a Dios. Su Espíritu fue a Dios y después fue derramado sobre la Iglesia en el Día de Pentecostés. Judas también se colgó y su espíritu regresó a Satanás, pero después de Pentecostés, aquel espíritu que estaba en Judas, vino sobre la vid falsa la cual crece juntamente con la Vid verdadera. Fíjese que el espíritu de Judas nunca llegó a Pentecostés, nunca recibió el Espíritu Santo porque no podía. Pero ¿qué era lo que perseguía aquel espíritu de Judas? Perseguía la bolsa de oro. ¡Cómo amaba el dinero! y todavía lo ama. Si este espíritu sale en el Nombre de Jesús, obrando cosas poderosas y teniendo grandes campañas, entonces hablará más de dinero, edificios, educación, y todo lo relacionado con lo material. Observe ese espíritu que está sobre ellos y no sea engañado. Judas salió como uno de los doce y también obró maravillas, pero él NO tenía el Espíritu de Dios como algo propio. Sí tuvo un ministerio, pero nunca llegó a Pentecostés, porque no era simiente verdadera. No era un verdadero hijo de Dios. No señor. Y así mismo es ahora en la sinagoga de Satanás, pero Ud. no sea engañado si es uno de los escogidos, porque Jesús dijo que Ud. no sería engañado.
Sí, esta gente afirma ser Cristiana, pero no lo es.
"He aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado." "¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?" (1a de Corintios 6:2). No solamente habrá doce apóstoles sobre doce tronos juzgando a las doce tribus de Israel, también
los santos juzgarán al mundo. Entonces es cuando todos aquellos que dicen ser de Dios y ser amados de El, hallarán exactamente quienes son los hijos de Dios y quienes son los amados del Hijo. Sí, aquel día se acerca cuando estas cosas serán manifestadas. Estas personas que ahora están gobernando el mundo por medida, y quienes edificarán una imagen a la bestia en la última edad, por la cual en realidad regirán al mundo, un día serán humillados cuando Jesús venga con Sus santos para juzgar al mundo con justicia. Eso es exactamente lo que vimos en Mateo 25, cuando TODOS los que no salieron en la primera resurrección, se presentarán ante el Juez y Su Novia.
EL ELOGIO Y LA PROMESA Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.
(Apocalipsis 3:10).
¿Qué quiere decir el Señor con "la palabra de mi paciencia"? Porque prometiendo Dios a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, Diciendo: De cierto te bendeciré bendiciendo, y multiplicando te multiplicaré.
Y así, esperando con largura de ánimo, alcanzó la promesa. (Hebreos 6:1315).
El Espíritu está hablando acerca de la Palabra de Dios que nos es dada Para esperar el cumplimiento de aquella Palabra, se requiere paciencia, así como fue en el caso de Abraham. El perseveró como viendo a Aquel que es invisible; él fue paciente y al fin la Palabra fue cumplida.
Esta es la manera como Dios enseña paciencia a Su pueblo Si Dios cumple Su Palabra con manifestaciones físicas en el mismo instante en que Ud. ora, nunca obtendría paciencia, antes llegaría a estar más impaciente con la vida. Déjeme mostrarle esta verdad con más claridad.
Por fe ofreció Abraham a Isaac cuando fue probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas (la Palabra de Dios). (Hebreos 11:17).
Allí Está: Abraham fue probado después de haber recibido la Palabra de la Promesa.
Generalmente, nosotros pensamos que en cuanto oramos en el Nombre de Jesús basados en las buenas promesas de Dios, entonces no deben venir pruebas. Pero aquí dice que Abraham fue probado después que recibió la promesa. Eso es exactamente correcto según lo que dijo el Salmista refiriéndose a José: Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó. (Salmo 105:19).
Dios nos da grandes y preciosas promesas. El ha prometido que las cumplirá, y así lo hará.
Pero desde el momento en que oramos hasta el tiempo en que recibimos la respuesta, debemos aprender a tener paciencia en nuestras almas, porque solamente en la paciencia poseeremos la Vida. Oh, que Dios nos ayude a aprender esto, así como sabemos que la gente de esta sexta edad
aprendió la paciencia. Cuando leemos en la Historia la vida de estos Cristianos tan ilustres, vemos un gran contraste entre sus vidas y las nuestras, porque ellos fueron tan pacientes y tranquilos, mientras que hoy día por poco nos arrastra la impaciencia y el afán.
El continúa, diciendo: "Porque has guardado mi palabra y la has vivido y por eso has llegado a ser paciente, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra." De nuevo aquí vemos a una edad extendiéndose sobre la otra; porque esta promesa tiene que ver con el fin de la época gentil, la cual culmina en la Gran Tribulación.
"Te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra." Este versículo no declara que la iglesia verdadera entrará y pasará por la tribulación. Si ese fuere el significado, entonces lo diría, en cambio dice: "Te guardaré de la hora de la tentación." Esta tentación es exactamente igual a la tentación en el Edén. Será una proposición muy seductora, en oposición directa a la Palabra ordenada por Dios; sin embargo, desde el punto de vista del razonamiento humano, será tan correcta, tan iluminadora y tan vivificante, que engañará al mundo; solamente los escogidos no serán engañados. La tentación vendrá de la siguiente manera: El movimiento ecuménico que ha comenzado sobre lo que parece ser un principio tan hermoso y bendito, dando así aparente cumplimiento a la oración de Cristo de
que todos seamos uno, llegará a ser tan poderoso políticamente, que ejercerá presión sobre el gobierno para hacer que todos se unan con él (movimiento ecuménico) directamente, o a través de una aceptación de principios establecidos como ley, de tal manera que ningún grupo sea reconocido como una iglesia, si no está bajo el dominio directo o indirecto de este concilio.
Grupos pequeños perderán sus títulos, privilegios y todos los derechos terrenos y espirituales con el pueblo. Por ejemplo, ahora mismo uno no puede rentar un edificio para tener servicios religiosos en muchas ciudades, quizás en la mayoría de ellas, si no tiene la aprobación de la asociación pastoral de dichas ciudades. Para llegar a ser capellán hoy día en el servicio militar y los hospitales, etc., casi es obligatorio ser reconocido y aceptado entre los grupos ecuménicos trinitarios. A medida que esta apretura aumente, y aumentará, será más difícil resistirla, porque al hacerlo, uno pierde sus privilegios. Entonces muchos serán tentados a seguir la corriente, porque creerán que es de mayor beneficio servir a Dios públicamente dentro de la estructura de esa organización, que no servir a Dios de ninguna manera públicamente, pero ellos están en un error.
Creer la mentira del diablo es servir a Satanás, aunque se quiera llamar Jehová, pero los escogidos no serán engañados.
Además, los escogidos no solamente serán guardados, sino que a medida que este movimiento llegue a ser "LA IMAGEN EDIFICADA A LA BESTIA", los santos ya han sido levantados en el Rapto. Y este pequeño movimiento tan atractivo y encantador que empezó en
compañerismo en Efeso, llegará a ser el monstruo de Satanás que corromperá y engañará al mundo entero. Porque el sistema de la iglesia, la unión de la Iglesia Católica Romana con la Iglesia Protestante, controlará completamente las riquezas del sistema mundial y forzará a todos los habitantes de la tierra a caer en su trampa religiosa, o los matará, al negarles el privilegio de comprar o vender, por lo cual lograrían su sustento. Esto será llevado a cabo muy sencillamente, porque a las hijas de la ramera les falta muy poco para regresar completamente a su madre.
Entretanto Roma ha adquirido casi todas las reservas de oro. Los judíos tienen todos los bonos y documentos. En el tiempo oportuno, la ramera destruirá el sistema monetario presente al exigir el respaldo en oro sobre el papel moneda. Sin oro, el sistema cae. Los judíos estarán atrapados y entrarán en la alianza, y la iglesia ramera tomará dominio sobre el mundo entero.
LA PROMESA PARA LOS SUYOS He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo. (Apocalipsis 3:1112).
No es necesario comentar sobre el pensamiento de que El viene presto. Sabemos que El viene pronto porque estamos viviendo en los últimos días, ¿es verdad? Pero El sigue y dice:
"Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona." Jesús vendrá un tiempo de gran desorden y confusión, y juntamente con Su venida hay una resurrección. Muchos saldrán del polvo para ser levantados con los vivos que esperan Su regreso.
Y estos recibirán coronas. ¿Por qué? Porque son Hijos de Dios. Son reyes juntamente con El.
Están reinando con El. Eso es lo que la corona significa, reinando y gobernando con el Gran Rey.
Esa es la promesa para todos los que sufren por El aquí en la tierra, todos aquellos que perseveraron pacientemente sabiendo que Dios, el Juez Justo, los recompensaría. Aquellos que 216 renunciaron a todo por El y sometieron todo a El, se sentarán en Su Trono y compartirán de Su glorioso reino.
Oh, aquí tenemos una palabra para todos nosotros en este día: "Retén", persevera, no te desanimes. Vistámonos con toda la armadura de Dios, usemos todas las armas que El nos ha dado, usemos todos los dones que están a nuestra disposición y sigamos adelante con gozo, porque vamos a ser coronados por Aquel que es Rey de Reyes y Señor de Señores.
Ahora, El no solamente está dando coronas, mas dice que estos de la Novia serán hechos columnas en el templo de Dios. Pero ¿qué es el templo de Dios? Jesús habló de Su Cuerpo como el templo. En verdad fue el templo de Dios. Ahora nosotros somos Su Cuerpo, la Iglesia verdadera es el templo de Dios por medio del Espíritu Santo morando en nosotros. Ahora El va a
colocar al vencedor como una columna en aquel templo. Pero ¿qué es una columna? Una columna en realidad es parte de la fundación porque sostiene al edificio. ¡Gloria a Dios! Esto coloca al vencedor juntamente con los apóstoles y los profetas, porque la Palabra dice: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu. (Efesios 2:19-22).
Sí, el versículo 22 dice que somos juntamente edificados con ellos. Todo lo que pasó por la PUERTA (Jesús), es parte de aquel cuerpo o templo. Ahora, cuando Dios coloca a un hombre en el templo como una columna y lo hace parte de aquella estructura, ¿qué está haciendo? Le está dando la revelación de la Palabra y de Sí mismo, porque eso es exactamente lo que tuvieron los apóstoles y los profetas (Mateo 16:17). Allí está en la Palabra. Allí está firme. Nadie lo puede sacar de aquel lugar.
Medite en esta frase: "El que venciere." Juan hace la pregunta, "¿Quién es el que vence? "
(la de Juan 5:5). Y la respuesta, es: "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo (la de Juan 5:1).
El no dice que el que vence es uno que cree en "un" Jesús y en "un" Cristo, sino el que cree que Jesús ES EL CRISTO, UNA SOLA PERSONA, no dos. El que vence es aquel que es bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo.
Hasta aquí, hemos estado considerando la Novia de Cristo. ¿Quiere Ud. ver otro aspecto de la Novia y la gloria que la rodea? Y después de estas cosas vi cuatro ángeles que estaban sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningún árbol.
Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clamó con gran voz a los cuatro ángeles, a los cuales era dado hacer daño a la tierra y a la mar, Diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que señalemos a los siervos de nuestro Dios en sus frentes.
Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel.
De la tribu de Judá, doce mil señalados. De la tribu de Rubén, doce mil señalados. De la tribu de Gad, doce mil señalados.
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De la tribu de Aser, doce mil señalados. De la tribu de Neftalí, doce mil señalados. De la tribu de Manasés, doce mil señalados.
De la tribu de Simeón, doce mil señalados. De la tribu de Leví, doce mil señalados. De la tribu de Issachar, doce mil señalados.
De la tribu de Zabulón, doce mil señalados. De la tribu de José, doce mil señalados. De la tribu de Benjamín, doce mil señalados.
Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos; Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.
Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, Diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y la potencia y la fortaleza, sean a nuestro Dios para siempre jamás. Amén.
Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Y yo le dije: Señor, tú lo sabes, Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande
tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.
Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos.
No tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni otro ningún calor.
Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos. (Apocalipsis 7:1-17).
Ahora, aquí vemos dos grupos de gente. Jesús ya ha venido y ha sellado o señalado a los 144.000, tomando 12.000 de cada tribu (versículos 1 al 8). Estos, desde luego, son judíos. En los versículos 9 al 17, vemos a otro grupo de gente, el cual no pertenece a los 144.000. ¿Quiénes son ellos? Estos son parte de la Novia tomados de entre los gentiles. Están ante Su trono día y noche y también le sirven en el templo. Ellos son objeto del cuidado especial del Señor, porque son una parte de Su Novia.
La Novia va donde está el Novio. El nunca la dejará. Ella siempre estará a Su lado. Ella compartirá su Trono con El. Ella será coronada con Su gloria y honor.
"Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios." Y ¿cuál es el nombre de Dios? El fue Dios con nosotros, o mas bien, Emmanuel, pero ese no fue el nombre que le dieron. "Y llamarás su nombre Jesús" (Lucas 1:31). Jesús dijo: "Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís" (Juan 5:43). Por eso, el Nombre de Dios es Jesús, porque
en ese Nombre vino El. El es el SEÑOR JESUCRISTO. Y ¿qué nombre toma una mujer cuando se casa? Ella toma el nombre de su esposo. Será Su Nombre el que es dado a la Novia cuando El la tome a Si mismo.
Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.
Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas. (Apocalipsis 21:14).
¡Cuán glorioso! Todas las maravillosas promesas de Dios son cumplidas. Todo será terminado. La transformación habrá sido cumplida totalmente. El Cordero y Su Esposa para siempre estarán fundamentados en todas las perfecciones de Dios. Es imposible que alguien lo pueda describir, pero sí podemos pensar y soñar y leer acerca de ello en la Palabra. Pero aun con estas cosas, solamente podemos conocer una parte infinitamente pequeña hasta que llegue aquel gran día de la primera resurrección cuando todo esto llegue a ser una realidad.
"Y escribiré sobre él mi nombre nuevo." Mi Nombre nuevo. Cuando TODO llegue a ser nuevo, entonces El también tendrá un Nombre nuevo y ese Nombre también será el nombre de la Novia. Lo que aquel Nombre es, nadie se atreve a conjeturar. Tendría que ser una revelación del Espíritu dada tan concluyentemente que nadie se atrevería a negarla. Pero sin duda, El dejará aquella revelación para el día en que El desea mostrar el Nombre. Es suficiente conocer que este Nombre será aún más maravilloso de lo que nosotros jamás podríamos imaginar.
EL CONSEJO FINAL PARA LA EDAD El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. (Apocalipsis 3:13).
Cada edad termina con esta misma admonición. Es la súplica constante a las iglesias para que oigan la Voz del Señor. En esta edad la súplica es aun más enfática que en las edades anteriores, porque en esta edad la venida del Señor en verdad se acerca. Es posible que surja la pregunta: "Si hay aun otra edad después de esta, entonces, ¿por qué la urgencia?" Aquí está la respuesta. La última edad será una edad muy corta, será una obra rápida de consumación. Y además de esta verdad, uno siempre tiene que acordarse de que en los ojos de Dios el tiempo es tan transitorio, donde mil años son apenas como un solo día. Y si El está por venir dentro de unas cuantas horas (en Su manera de ver el tiempo), con razón nos tiene que prevenir con toda urgencia y Su Voz tiene que sonar continuamente en nuestros corazones para prepararnos para aquella venida.
Oh, hay tantas voces en el mundo, tanto problemas y necesidades clamando y suplicando atención; pero nunca habrá una voz tan importante y tan digna de atención como la Voz del Espíritu. Así que: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias."